Artículos, Guillermo Fuentes

La fe con conciencia

adventure-ahead-arrow-66100La fe es indispensable en el trabajo de sanación y desarrollo espiritual. Cuando se refuerza con la conciencia aporta la certeza necesaria para no errar en el camino elegido.

¿Cómo saber que estamos en el sendero correcto? ¿Cómo reconocer a la persona, la técnica o la filosofía adecuada para nuestro propio desarrollo?

 

El trabajo de sanación o depuración personal requiere como indispensable que tengamos fe. Si no creemos firmemente en lo que estamos realizando, el esfuerzo para lograr nuestro objetivo será una pesada carga. Sin embargo, la fe por si sola resulta insuficiente. Para que la fe sea poderosa debe estar fundada en la certeza del camino elegido. De lo contrario podemos caer en el autoengaño y realizar un esfuerzo inútil que nos acarrearía frustración y desasosiego. 

La ley de la naturaleza, en la que está fundada nuestra realidad, es la misma para todas las personas. Sin importar si creemos en ella o no. El estudio, la reflexión y la experiencia durante nuestra vida, cuando hay discernimiento, nos permiten comprender dicha ley y su accionar en todo cuanto sucede. Así podemos enfocar nuestra energía en el propósito elegido y alcanzar la meta con precisión y un menor esfuerzo. 

Pensemos, por ejemplo, en una persona que se dispone a llegar andando a la Patagonia. Existen múltiples caminos y vías para alcanzar dicha meta. Sin importar cuál escoja, la dirección en que debe caminar es rumbo al polo sur del continente. Pero supongamos que debido a una fe ciega en algo, o en alguien, toma un camino que le dirige a Alaska, al norte del continente. La única posibilidad de que logre su meta es que se dé cuenta de su equívoco y cambie de rumbo. Dicho de otra forma que haga conciencia y tome acciones para corregir el camino.

Para no cometer este tipo de equívocos en el desarrollo individual, de salud o la depuración personal, corresponde como muy necesario, verificar la información y el rumbo una y otra vez por todos los medios posibles, durante toda la vida. Y más aún ante la confusión en la que estamos inmersos en las sociedades actuales. Vivimos en una época en la que, por la saturación de información y su libre flujo, a la mayoría de las personas cada vez les resulta más difícil diferenciar la realidad de la fantasía o distinguir lo verdadero de lo falso. 

Es por eso que el despertar de la conciencia es indispensable para evitar que la ilusión nos guíe. Para lograr este objetivo, el primer paso es poner en calma a nuestro cuerpo y a nuestra mente. La calma es la plataforma necesaria para aumentar la capacidad de discernimiento y ver las cosas como son. Entonces estamos preparados para que, mediante la observación de la propia vida, sumada a la reflexión que deriva de nuestras experiencias, surja la comprensión de nuestra ignorancia como la mayor limitante para alcanzar nuestros objetivos. 

De esta forma quienes se trabajan día con día, con la guía de la conciencia y la fuerza de la fe, logran avanzar en el camino de trascendencia, y poco a poco van disipando la oscuridad en su interior; hasta que llega el día en que, como los brotes al salir de la tierra en busca del sol, reconocen la luz en su ser. 

Guillermo Fuentes García
Octubre, 2019

 

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